La observación

Solo a través de la observación podemos conocer verdaderamente, solo a través del conocimiento podemos amar y solo a través del amor podemos acompañar al otro en el desarrollo de su potencial para ser feliz.

Cuando la infancia percibe la observación amorosa de sus referentes, se siente reconocida, y esto genera autoestima y alegría, despierta el entusiasmo y las ganas de aprender, de crecer, de desarrollar todo el potencial que trae a este mundo.

Por ello, la base de cualquier interacción humana sana, es la observación. Primero es necesario conocerse a uno mismo y descubrir de qué manera nos relacionamos con los demás. Después podemos observar y conocer al otro, descubrir qué es lo que le emociona, lo que le hace vibrar de entusiasmo, qué necesita para ser feliz.

A continuación he descrito dos ejercicios que se emplean en la pedagogía Waldorf para desarrollar esta gran habilidad.

La observación goetheana1

Cuando hacemos una observación sobre una persona, a menudo entramos en el juicio y en la suposición, elucubrando sobre los motivos y las causas de su comportamiento, buscando razones que justifiquen de alguna manera sus acciones o su forma de ser, ya sea en la infancia, en la familia o en las cosas que le han sucedido. Casi sin darnos cuenta, nos quedamos en las anécdotas, en lo que nosotros pensamos sobre esa persona, y no en lo que realmente observamos. Además, rápidamente damos nuestra opinión sobre lo que debería o no debería hacer y cómo solucionar la situación.

La observación goetheana es todo lo contrario. Se trata de observar de forma científica, con un lenguaje lo más objetivo posible, todos los aspectos de una persona. Empezamos por su fisonomía y después prestamos atención a cómo se mueve, cómo camina, cómo es su sueño, cómo se despierta por las mañanas, cómo reacciona en lo social, ante las novedades. Vamos de lo más concreto y observable a simple vista, a lo que es un poco más abstracto, pero igualmente constatable en acciones concretas y actitudes plenamente visibles. Evitamos en todo momento los juicios de valor y las generalidades; por ejemplo, en vez de decir que una niña es altísima, podemos decir que está por encima de la media de su edad. O, en vez de decir que tiene los ojos muy grandes, se puede decir que los ojos son grandes en relación a la proporción con el resto de la cabeza. Son pequeñas sutilezas que hacen que el propio ejercicio nos ayude a percibir de forma más objetiva a la persona que estamos observando.

Cuando ya hemos observado todos estos aspectos, en vez de sacar conclusiones, dejamos que esta imagen de la persona viva en nosotros, dejamos que tenga un impacto en nuestra percepción y esperamos unos días para dar espacio a la intuición.

Esta forma de observar es una herramienta que se utiliza en las escuelas Waldorf cuando tenemos un nuevo alumno o cuando vemos un cambio en el comportamiento del niño, ya sea por un motivo conocido o desconocido, y lo queremos acompañar con presencia y total atención. Involucra a todo el claustro de maestros, y tiene una vertiente meditativa. También incluye la biografía desde el nacimiento y los primeros años del niño.

El objetivo principal de esta observación es ver realmente al niño, acompañarlo desde la presencia más cercana, desde la escucha sin pretensiones, sin expectativas, sin prejuicios y sin la presencia constante de la mente que busca resultados y analiza situaciones.

Cuando se realiza una observación de este modo, algo nuevo nace en nuestra percepción del niño. De repente vemos algo que no habíamos visto, y lo comprendemos de un modo mucho más profundo.

La retrospectiva

Rudolf Steiner recomendó realizar una observación en retrospectiva de las cosas que han sucedido durante el día, como ejercicio meditativo diario que nos puede ayudar a ver más allá de lo que hemos podido percibir en el momento en que las vivíamos.

Se trata de revisar por la noche, antes de dormir, todo lo acontecido, como si fuera una película hacia atrás, desde el momento antes de acostarte hasta el momento del despertar.

No es fácil seguir el orden, pues hay eventos que nos han impactado más y, sin darnos cuenta, pasamos otros de largo para después volver a ellos, pero es interesante intentarlo. Nos ayuda a observar con mayor distancia y objetividad, sin perdernos tanto en nuestras emociones. La práctica de este ejercicio nos lleva a adquirir la capacidad de guiar el camino de nuestro pensamiento de forma ordenada.

En esta reflexión es posible que veamos o recordemos cosas que, en el momento, no hayamos podido atender adecuadamente. Al revisar nuestras acciones quizá nos demos cuenta de que hemos pasado algo por alto, o puede que sintamos la necesidad de reparar o rectificar lo que hemos hecho. Esto nos dará un impulso para solucionarlo al día siguiente.

En mi práctica como maestra, la retrospectiva me servía para descubrir detalles importantes; quizá veía que una de las niñas de mi clase estaba triste, o especialmente callada. O que no había parado de correr en todo el día y había olvidado algo importante, o que no me detuve a hablar con esa persona que posiblemente lo necesitaba.

Todas estas percepciones que se encienden en el momento de la retrospectiva nos sirven para poder actuar desde ellas al día siguiente y atender y rectificar lo necesario. Es una herramienta fabulosa, no solo como observación diaria de nuestro acompañamiento a la infancia, sino también en nuestra vida personal. Se puede hacer al final del día o de un proceso concreto, de un año, de una relación, etc.

La intención es ver de la manera más objetiva posible los hechos, percibiendo también nuestras emociones, nuestros pensamientos y el efecto de nuestras acciones en el mundo.

Este texto es un extracto de mi libro «Crecer para educar«

1Rudolf Steiner fue un gran estudioso de la obra de Goethe. No solo estudió la parte más conocida de este libre pensador, su obra literaria, sino también sus tratados sobre el color y la naturaleza. De la integración de estos conocimientos en el enfoque pedagógico de Rudolf Steiner nace la observación goetheana.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.